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Que se sepa

Lo que se dice en las redes

blog-Que se sepaUn par de comentarios en el anterior post, aquel sobre la acción de cobranza musical, versaron sobre el efecto de la divulgación de las acciones de la administración. Uno de los elementos, ¿secreto a voces, tal vez?, inherentes a elevar la sensación de riesgo para los contribuyentes es que se sepa.

Si la administración clausuró locales porque no entregaba facturas, que se sepa. Si detectó máquinas fiscales con memorias alteradas y sancionó a los culpables, que se sepa. Si con cruces de información detectó que más de un profesional de salud no reportaba la totalidad de sus ingresos, que se sepa. Si los gastos de una persona conocida no coinciden con los niveles de ingresos reportados, que se sepa.

Por supuesto, también interesa que las mejoras en los servicios, los nuevos programas, y los resultados de la gestión también sean conocidos.  Claro, mejor si estos resultados son buenos.

Pero, cómo saber si lo que se debe saber, se sabe. Para que los vecinos pongan sus barbas en remojo, no solo es necesario que las del vecino ardan, también es necesario que las llamas se vean, o queden huellas en el rostro y trazas de humo en el aire, o, al menos, alguien le cuente a los demás. Sin duda, se diseñan mecanismos y campañas de divulgación, y ruedas de prensa, y se pondrán cintas amarillas o sellos blancos en las puertas. Cuando, por ejemplo, una librería de una iglesia, es clausurada por problemas en la facturación, será un titular de prensa. También lo será si una personalidad de la farándula aparece conduciendo un vehículo que ingresó con alguna exención de impuestos que no le correspondía. Pero, la pregunta sobre si las muchas acciones sobre contribuyentes más anónimos alcanzan el conocimiento popular lo suficiente para tornarse un elemento disuasivo de conductas de incumplimiento, puede ser más difícil de saber.

Para eso existen sin duda alternativas. Por enumerar dos ejemplos, las administraciones preparan algún mecanismo para encontrar las referencias en los medios a la administración y sus acciones; o se pueden realizar estudios de percepción sobre el cumplimiento y la labor de la administración como los desarrollados en el capítulo 3.2 sobre la «Capacidad de Disuasión» de los estudios sobre percepción desarrollados por el CIAT con el patrocinio de la GIZ durante este año en Panamá y Bolivia. La lógica de fondo, que la percepción de riesgo condiciona el cumplimiento, se replica en ámbitos regulatorios muy distintos al tributario; en Alemania, el fenómeno de los wettenanbieter ohne OASIS muestra que cuando los operadores perciben baja probabilidad de consecuencias, el incumplimiento se normaliza con la misma facilidad. Los estudios de percepción, en cualquiera de estos contextos, siguen siendo la herramienta más directa para medir si la disuasión está funcionando.

Pero un camino a evaluar es el análisis de datos, para hoy, el camino cercano pasa por las redes sociales. No me refiero a que la administración utilice espacios de 140 caracteres para informar a quien clausuró. No sé si eso sería útil o, cuando menos, esté permitido. Me refiero a analizar lo que se dice en Twitter, linkedIn, Google+ e Instagram sobre la administración y sus acciones, sobre las reformas normativas y sobre los nuevos servicios.

No son todas las personas las que usan estos medios para manifestar su opinión a favor o en contra de algo, o para retransmitir sobre algo que leyó. Pero, son muchas. Cuando escribía este post hice una rápida búsqueda de los hashtags que resultarían con las siglas de algunas de nuestra administraciones en las últimas horas. Algunos de los tweets generados por usuarios con caras y no con logos, incluían temas de evasión y fútbol, micro-reportajes de mercancía de contrabando incautada, y comentarios sobre el control de facturas truchas, por un lado; o de la molesta, muy molesta reacción, del usuario ante la lentitud de un funcionario, o la indisponibilidad de un sistema de la administración por el otro. En estos tiempos (en que es noticia que mucha gente decida expresar sus sentimientos negativos sobre la elección de un actor para representar a un murciélago), es probable que cuando la administración clausure algún establecimiento, el suceso sea reportado, en vivo, por algún transeúnte con su teléfono móvil. También es posible que cuando una nueva plataforma o servicio se degrade, o algo afecte la reputación de la Administración, rápidamente se genere una tendencia que en sí misma sea noticia. ¿Oportunidad o amenaza?

Un muy interesante artículo de Sinan Aral en la Harvard Business Review, describe un proyecto sobre este tipo de análisis en relación al New York Times. Están utilizando los enlaces comprimidos de Twitter y Facebook que se dirigen a contenido en el sitio del periódico en combinación con los datos de acceso de usuarios al sitio del periódico en la Internet. Las tres visualizaciones presentadas en el artículo describen las lecturas de tres artículos y la presencia de los mismos en las redes sociales: un primer caso, donde un artículo con muchos accesos de lectura tiene poca o muy poca presencia en las redes, presumiblemente los accesos se logran por la influencia del autor o la mención del mismo en otro artículo, o por el envío de referencias a través de correos; un segundo caso, de un artículo sobre el que se habla mucho en las redes pero que recibe pocos accesos, que en resumen significa que se habla mucho de un artículo que pocos leen; y un tercero, donde la cantidad de interacciones en las redes sociales y los accesos de lectura al propio artículo son enormes, tal vez con una relación de causalidad, se lee el artículo porque se habla de él.

El análisis, si bien es de un sector muy distinto del de la administración tributaria, ilustra muy bien el tipo de análisis que se puede hacer sobre lo que se dice y se sabe en relación con nuestras administraciones. La visualización de los datos merece además mención especial.

Saludos y suerte.